martes, 21 de abril de 2020

Humillarme.


Me han humillado infinidades de veces a lo largo de mi vida, me han humillado de las formas más denigrantes, supe cómo afrontarlo, va lo guarde, me dispuse a ir por mi vida en modo piloto automático, sin importar que pasara, lo que me doliera, yo tenía que seguir y siempre, siempre me eh sentido de ese modo, la vida me llevo a tener que lidiar tanto con dicha humillación, con sentirme menos, con 1000 mil cosas que me hicieron sentir insignificante e insuficiente; que muchas mas no tuve la capacidad de comprensión y algunas partes de mi murieron en el camino. La última vez que le hable a la vida, a dios, al universo a lo que sea que exista que nos escuche o a mí, yo me escucho aun que muchas veces es doloroso, me dije a mi misma que todo el dolor que la vida me llevo a sentir no valía la pena. Que donde estaba hoy no valía la pena y eso fue egoísta conmigo misma por todo lo que luche para estar donde estoy hoy, me lo gane y lo merezco. Aprendí a consolarme a mí misma y en ocasiones ver que todo es maravilloso más allá del caos, más allá de lo que mi cabeza y cuerpo saben y sufrieron conmigo. Eh sido humillada miles de veces injustamente, siempre me sentí nada y nunca me defendí porque tenía miedo, porque todas esas humillaciones me hicieron sentir diminuta y que cualquier persona podía venir y herirme como sea, yo no iba a poder defenderme. Me llevo a tener tanto peso que me dolía la garganta, ese dolor que se vuelve agónico, que lo tenemos atravesado en la garganta y hay miles de veces que no sirve llorar, la mente esta machacada de escuchar que no soy nada, que soy esto, que soy lo otro, pensé 10 mil veces que me había ganado la libertad de una conciencia tranquila, pero porque todas esas humillaciones no se van, ni me dejan. Reiteró que me hacen sentir insignificante y después, me paro adelante de todos los espejos pero no puedo mirarme a los ojos a mí misma, porque me doy vergüenza y porque me siento sucia, porque no se si la libertad me saca una parte del dolor de las 10 mil veces que me las prohibieron a golpes, pero no entiendo, esto no me ayuda, todavía me duele, las cosas que mi cuerpo ah pasado para tener que aguantar estas agónicas humillaciones constantes. Me pregunto si algo sirve, pero no, estoy en una búsqueda que me cansa, porque no se para donde correr, en algún momento eso, siempre me alcanza y entonces cuando vuelvo a mirarme al espejo no puedo omitir palabras y lloro, lloro a veces de orgullo, pero este orgullo no tendría que doler tanto. Porque se supone que al fin soy libre, pero… ¿de qué? Todavía no estoy a salvo, todavía tengo miedo, todavía tengo este nudo en la garganta porque todo es incertidumbre. Y escribo porque mi corazón no encuentra palabras para vaciar el dolor y llueven, llueven constantemente en mi palabrera; por que al menos de alguna manera tengo que convencerme y hablarme a mi misma que voy a chocar contra 100 paredes más, y de alguna manera de a poco tengo que ir supurando el dolor antes que me reviente. Soy fuerte (mentira, ya no sé cómo aguantar) creo que la resignación y la neutralidad son mis peores enemigas, a veces el dolor es tanto, que me siento inerte y vacía, y sigo buscando encontrarme, sigo peleando contra todo eso que me robo de mil maneras la tan sobrevalorada humillación que no, no es solo palabras, son golpes, abusos, denigraciones de las peores categorías y somos muchas, somos miles las que ya no aguantamos más y nos tenemos que callar, y nos callamos y a veces nos resignamos, porque al igual que yo, no podemos más. Porque nunca se si estoy mejorando o si cada vez me estoy hundiendo más porque ya no sé qué hacer, todo está mal visto y yo estoy harta hasta incluso de mí, porque mi mente es la peor, y las voces de afuera son lo peor. Me marcan cada error, como si no me torturara a mí misma cada dia con dichos errores más todo lo que cargo. Porque sigo sin sentirme bien, sigo sin sentirme merecedora, sigo sintiéndome insignificante como todas las veces que me lo traen a colación en la cabeza, y me la taladran como si supieran al menos ¼ de mi vida o cicatrices o que carajos hay en mi cabeza. Porque nadie sabe de mis esfuerzos diarios a pesar de, y sigo peleando contra mí misma, creyendo que allá afuera hay cosas buenas, como por las cuales lucho y por las que eh luchado a lo largo de mi vida sin importar las adversidades. Y sigo caminando aunque la noche es fría, y solo quiero respirar pero la mente me invade, constantemente y me hace cuestionarme quien soy, y que estoy haciendo, y que estoy haciendo con todo lo que no sé cómo aguantar; porque estoy dejando que constantemente todo me gane, y comienzo a correr porque quiero escaparme, pero no puedo de mí, ni de mis recuerdos, ni de todo lo que fue tan injusto y tuve que aguantar, porque así es la vida, y no importa cuantas veces yo le cuestione los por qué y no me los conteste, no importa cuánto me enoje, ni cuantas me reproche de que la vida no es justa, de que nadie es justo. Estoy sangrando, pero allá afuera hay más como yo, y entonces por momentos algunas cosas cobran sentido y por más que me duelan las agradezco. Porque me fui haciendo más sabia, más humana, con todo lo que la vida en sus formas más trágicas me enseño, y entonces me sonreí y deje de correr, porque no hay nada que espere más que abrazarme y decirme que gane y que estoy orgullosa de mi porque sin importar cuanto sangre, pude, puedo y vamos a poder.

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