jueves, 23 de mayo de 2019

Valer

Y entonces allí me encontraba, acostada, observando la tv.
Realmente me sentía mal, y en ese momento solo necesitaba un buen reconfortante, estaba decididamente en transformar mi pensamiento… – ¿Por qué creó de mi ser tan insegura e insignificante? – pensé
Había pasado mi último tiempo esforzándome por alguien que no era yo, otra vez sentía el dolor de tener tanto miedo, Estaba nuevamente asustada, Tengo miedo de hablar de mis metas, de lo que amo con mi corazón, de hablar abiertamente de mis emociones, me sentía necia, me sentía sola, muy sola… ¿Por qué pensé en limitarme? ¿Por qué dejar que todo me sobrecargue sobre la espalda? ¿Por qué no creer en mí?
¿Por qué dejaba que un mal comentario arruinara mis expectativas sobre mí misma?
Mi futuro es incierto, pero si de algo estoy segura es que no dejaría que los malos comentarios me arruinaran toda la vida, ¿quién más que yo lo escribiría? ¿dejaría que todo lo negativo me arruinara? Tenía que dejar de darle atención a lo que no valía la pena guardar en mi corazón, mi vida había pasado en un abrir y cerrar de ojos, no quería seguir desperdiciando mis días en sentimientos que no debían estar dentro mío… Entonces comencé a sonreír a tomar planes para mí, a escribir mi nuevo comienzo y mi próximo futuro, marcar la diferencia, ser diferente… Es inevitable, sentí miedo toda mi vida… Me escondí tantos años, cree en mí una pared, una especie de caparazón para que nadie entrara, sin dejar que nadie conociera que estaba tan lastimada, al mismo tiempo tan desesperada de que alguien escuchara mis gritos, que me sostuviera para levantarme y continuar…
Con el tiempo y con tantas lágrimas, aprendí, que lo primero, aunque cueste y duela entender, es aprender a sanarnos nosotros mismos, perdonarnos por todo lo sucedido. Aun así, todos hemos tenido tantos procesos por los cuales superar, sentirnos solos y corremos buscando algo o alguien que nos salve, ¡no!, dicha situación logra que entremos en cualquier lado, con cualquier persona, creyendo, que ahí está nuestra salida, escape o salvación: Para amar y que nos amen para al fin encontrar protección y amor del sano; Aprender, que primero necesitamos amarnos a nosotros mismos, secar nuestras lágrimas, ¡mirarnos al espejo y sonreír! Saber que el miedo que sentimos fue nuestra falta de valor. De entender que si llegamos hasta donde estamos, fue, porque tuvimos la fuerza de seguir, de levantarnos y continuar. Aun así, pareciera que creemos no poder, que esta vez es nuestro punto final; La verdad, aunque en ocasiones no vemos motivos, salir a buscarlos, tener la fe y la esperanza de que se puede, de que con valor lo podemos…
De comenzar a soltar todo eso que nos hace tanto daño; dejar de buscar e intentar que todos entiendan y comprendan nuestro dolor y las situaciones con las que luchamos, porque es doloroso cuando no entienden y te dan la espalda; Toma el valor de superarte y sanarte vos mismo, no hay mayor hermosura que amarte a vos mismo, de tener ese amor propio, de darte cuenta la fuerza de voluntad propia de salir de ese lugar que nos encerró por tantos años …Somos capaces de sonreír y a pesar de la tormenta de saber que siempre en algún momento despeja… ¡Que somos únicos, que no somos eso por lo que nos juzgan! eso que nos sometieron tantos años, por lo que nos minimizaron tanto tiempo, ya nadie puede ni tiene el poder de juzgarnos, no somos menos que nadie, ni mucho menos motivos para despreciarnos a nosotros mismos… ¡Que nadie nos haga sentir que no somos o fuimos lo suficientes! porque valemos más que nada!

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