viernes, 19 de junio de 2020

El ultimo abrazo que nos dimos.


A veces te busco entre las flores que tanto te gustaban, otras en el viento, en las estrellas, en tantos lados que no podría contarlos todos. La incredulidad me vence a menudo; la nostalgia en ocasiones me ahoga mas de lo debido y quiero salir corriendo a buscarte, pero... se que no vas a estar en ningún lugar, más que en mí. ¿será que casi todas las cosas perdieron sentido desde que te fuiste? ¿dónde vuelvo a encontrar esos abrazos tuyos que me daban la fortaleza para derrumbar cualquier pared? No estas, y, el saber que no voy a volver a verte, abrazarte, me llevan a hacer de extrañarte, agonizarlo cada vez, un poco más. Las palabras quedan insólitas acá, no hay muchas que puedan arrimarse a la comparación del amor que me brindaste; de mis recuerdos con vos. De toda la paz que me diste en cada abrazo, hasta el ultimo día, porque hasta el ultimo día me abrazaste. Podría jurar que daría cualquier cosa por poder abrazarte una vez más, porque no me alcanzaron todos esos años de abrazos, no estaba lista para que te fueras. Poder verte entrar e ir a abrazarte acompañadas de esa emoción de ver a mi persona favorita en el mundo; y a veces me ahoga, no estas, no puedo escucharte, ni sentirte, saber que solo estas en mi corazón y... ¿cómo me explico con cada día que pasa que no puedo verte más? Cuando todo mi ser se muere por verte una vez más. Por borrar y que sea una mentira que no voy a verte nunca más...  
Algunos dolores no pueden ser comprendidos, y es este tipo de dolor inaceptable e insoportable, me quema el alma porque no puedo abrazarte. Y yo te sigo esperando; y, cada día, que todo esto, solo sea un mal sueño que pareció eterno. Te di todo mi amor, me diste todo tu amor, y hoy no me alcanza, porque no puedo verte sonreír, o escuchar esa caminata tan peculiar que tenías, o que en cada cumpleaños me regales una cadenita con un caballito de mar; quiero que me abraces, que me cuides como un bebe hasta cuando estaba enferma, que me hagas sentir nuevamente la persona mas fuerte del universo si te tenía conmigo. que 'me armaras cuando estaba rota, cuando no me sentía valiosa, para hacerme saber que podía contra todo sin importar que, y ahora... no estas conmigo y te busco, pero no te encuentro. Daría mi alma por escucharte una vez mas decirme que me amabas y hacerme notar que con vos mi universo podía sonreír, aunque se estuviese cayendo a pedazos todo al rededor. Te extraño, tanto, vivís cada día que pasa en mí, y te extraño tanto que a veces respirar se dificulta. Y aun que lo sabias, gracias por haberme amado, hasta cuando sentía no ser merecedora, estuviste ahí para mí, incontables años para hacerme saber que no estaba sola para cuidarme y salvarme la vida tantas veces con tu amor. Te amo para siempre mi margarita. Me enseñaste tanto, uno nunca sabe cuándo es la última vez que abrazamos a quienes amamos; y nunca estamos preparados para enfrentar la vida, de la misma manera después de las despedidas. El tiempo pasa y junto con ello el cumplimiento de su ciclo, las despedidas a lo largo de la vida son inevitables, y no somos inmortales. Amen mucho, los lapsos son inciertos, y hay a abrazos que no volvemos a dar de nuevo por última vez sin importar cuanto queramos.

viernes, 5 de junio de 2020

mis cicatrices

Hay puntos de quiebres reiteradas veces, a lo largo de nuestra vida. Siempre fui de cuestionarme todo; hasta cuando sentía que no podía más. Transitaba los procesos, porque siempre supe que la vida más allá de las dificultes y golpes nos enseñan, sobre todo. Analizo el transcurso del tiempo; a los lugares y circunstancias que la vida con frecuencia nos lleva. Durante mucho tiempo, creí que iba a llegar alguien a mi vida que pudiera ayudarme y hacer mas soportable el dolor que tenia dentro. Para mi desgracia ocurrió lo contrario; cada vez me encontraba con mas cicatrices y un dolor con el que no podía aguantar, un dolor que me hundía y ahogaba el pecho. Lloraba incontables horas preguntándome después, porque no era suficiente, llenándome de más inseguridades de las que ya tenía. Y, sobre todo, porque, porque no era suficiente para mi misma. Porque no tenia la fuerza de voluntad de levantarme sola. Me observaba en el espejo y no podía verme físicamente. Observaba todos esos golpes, todos esos abusos, todas esas veces que llore porque todo había sido tan injusto y no podía conmigo misma, ni con mi conciencia. El porqué, le pedía a alguien que entendiera o me salvara de un dolor tan profuso del cual aún ni siquiera yo no podía huir. Y hoy es uno de esos días en los que me pregunto que me pasa, porque siempre me gana, en algún momento sin importar cuanto me resista. Las lágrimas brotan de mi sin cesar, sin que pueda contenerlas o entender cuál fue el punto que me llevo a estallar. Si es una de esas veces en, las que  tu cabeza te pide que basta, que ya es suficiente y es hora de desahogarnos. Y observo mi alrededor y no sé qué está pasando, y me pregunto como lo explico, o como sano, o siquiera explicas el dolor o el miedo que sentís adentro. Y además de mí, veo tantas pibas, tantas mujeres con un pasado tormentoso como el mío; llenas de marcas, esas mismas que a veces, parecen, que jamás las podes borrar y vuelven, vuelven a hacerte preguntar como haces para volver a confiar en algo, como seguís con tanto dolor en el cuerpo o de qué forma podes pedir piedad para no seguir agregando cicatrices. Como explicamos, o hacemos entender el miedo, el terror, o ese sin fin de sentimientos o emociones que no nos abandonan; que al finalizar el día, todo eso vuelve y no te abandona. Que el dolor a veces es tan grande que no disipa y solo incrementa; que esa inseguridad, no solo nos mata el alma de a poco, nos hace sentir como una carga. Yo puedo, soy fuerte, no hay nada contra lo que no pueda; me reitero en varias ocasiones y sigo, aun que a veces me cueste. Y me digo a mi misma que hemos podido con todo lo que nos ah destruido y eso es un motivo suficiente para sonreír y sentirnos capaces, aun que a veces nos sentimos solas, aunque nos hayan hecho sentir insuficientes, y estemos tan rotas al punto de sentirlo un complejo y no, estar dañadas no es un complejo por lo que debamos pedir perdón  sentirnos menos, es con los que nos toco vivir y cargarlo, como si eso, nos hubiera cagado la vida como dicen. Y me digo que todo pasa, aun que queme en muchas ocasiones y que algún día, la vida, nos va a regalar la posibilidad de sentir paz, de que el miedo no siempre nos va a ganar y todas esas marcas de las que a veces nos escondemos o no podemos contra ellas durante tantas noches, de a  poco se van a ir volviendo el motivo más grande de fortaleza, sobre todo, que eso, no es algo para sentirnos insuficientes, ni con vergüenza, como tantas veces me sentí. Mi historia, mis marcas y todo lo que yo sola se que luche contra eso, van a ser un orgullo de fortaleza y valentía no solo para mí, si no que también para la persona correcta.