lunes, 27 de abril de 2020

El se convirtió en mi hogar.

El problema es que aún no sabía lo que significaba a ciencia cierta como confiamos en otra persona, con un respaldo que no vamos a salir con el corazón más roto de lo que alguna vez lo pudimos tener. Desperdicie incontables oportunidades por miedo a ser nuevamente herida y aunque los corazones rotos son nuestros mejores maestros. ¿a quién le gusta tirarse al precipicio sabiendo que no va a quedar mucho de nosotros? Se podría decir que es un acto del cual infinidades de veces evadimos y sin darnos cuenta, cuando más negados estamos, viene alguien a rompernos los esquemas, a hacer que nuestro corazón sonría e incluso lata más rápido de lo habitual, a que cuando nos bese nos deja literalmente sin aliento del quilombo que nos hace en la cabeza y el aún no lo sabe. Cuando pienso en que tengo, que nuevamente tener que entregarle el pedazo de corazón roto y deshecho que me queda; al pensar en el amor, no sé si voy a flotar o a hundirme, leí esa frase en un libro, hace muchos años y jamás pude quitármela; pero jamás pude decir lo contrario tampoco. lo cierto es que a veces tengo miedo y soy muy arisca a que me lastimen. Me siento chiquita y siento que le doy un poder demasiado grande a alguien que me tiene suspirando, y ahí voy con un vaivén de miedo y entusiasmo, de que si me quedo o me voy porque posiblemente más tarde haya mucho dolor; queriendo darlo todo y metida debajo de las frazadas mirando Netflix porque es mi zona de confort y ahí nadie me va a lastimar. Y el problema de esta clase de amor, del que llega cuando menos lo queremos e incluso cuando menos lo esperamos y más decididos estamos a renunciar al tan preciado amor, llega y me desarma íntegramente, todas y cada una mis sensaciones. Es este tipo de amor, del que sabemos que no vamos a escaparnos tan fácilmente, del que sabemos que a pesar de cualquier cosa vas a querer darlo todo, sin medir nada; porque esa persona te hace sentir las mariposas que muchas veces pensamos que no existían, y si, están ahí, haciendo que sonriamos como bobos todo el tiempo, logrando que nuestra cabeza se pierda, que flote, pero sobre todo, te hace saber que no va a ver retorno cuando te puedes acurrucar y muchas veces estando destruida, en esos brazos nos vamos reconstruyendo, de a poquito, nos hace sentir calma entre tanto caos, y nos hacen sonreír tantas veces sin saber cuan lastimados estamos a veces por dentro, justo ahí, sabemos y entendemos que no importa cuánto miedo haya, justo ahí es mi lugar en el mundo, en su pecho, y ahí nunca nada va a poder ser nada tan malo. Porque sin importar cuánto miedo haya, es mi calma y mi consuelo. Con quien quiero poder salir a devorarme el mundo de su mano. Porque de eso se trata el tan loco amor, de volvernos a tirar sabiendo que esta vez alguien hace existente ese paracaídas para el último aterrizaje y sobre todo para aterrizar con nosotros. Y cuando me di cuenta, que era tarde para seguir ocultando lo que sentíamos, dijimos que nos amábamos, que lo hacemos con locura. Yo lo miro y no puedo entender lo maravilloso que es, y lo maravillosa que me hace sentir, es justo como todas esas veces que lo imagine. Por primera vez soy yo en todos mis aspectos, con todo lo que conllevo. Una vez leí, que la persona que te amaba, te ama con todo y con todo lo que conllevas y sos, así me hace sentir el, soy yo, con todo lo que conllevo, y el no deja de decirme que está orgulloso. Vivo leyendo frases, libros, y con él, entendí tanto, aprendí y aprendo tanto, y es tan real que cuando encontras el amor de tu vida, entiendes porque no resultó con nadie más, y sin importar cual es el final, el todos los días me demuestra que soy afortunada de tenerlo, que con él, no importa a veces cuánto dolor sienta, me siento en casa, que es mi mejor amigo, mi confidente, que me hace querer ser mi mejor versión todos los días, no quiere cambiarme, me ama, como yo lo amo y no necesito más, florecemos juntos y constantemente, pedimos perdón, aprendemos de nuestros errores y lo intentamos, cada dia con mas fuerza que al otro, con él entendí el real no querer a nadie más, intentarlo todo; él fue la luz, es mi antes y después; porque después de él nunca voy a ser la misma, y estoy segura de que sin importar que, lo quiero cada dia conmigo, acompañándome y quiero sostenerlo de la mano hasta que cumpla cada uno de sus sueños, hasta que sepa, aunque no se lo haya dicho que me salvó la vida, que contestó mis preguntas las 10 mil veces que llorando pregunté si había algo mal en mí y no, apareció cuando menos lo espere, y lo amo fervientemente, irrevocablemente y les desearía a todos un amor como el nuestro tan real, con tantas equivocaciones, pero cada dia aprendiendo mas a como amarnos mejor, a cómo cuidarnos mejor. Lo amo con cada fibra y célula de mi piel, porque a su lado, es mi hogar, es mi calma, el amor más sincero y real, la persona que quiero que me acompañe para siempre.

jueves, 23 de abril de 2020

Porque, a veces, todavía doles.


deduzco es que es hora, de plasmarte en estas palabras, es que, no podría explicar, ni siquiera un cuarto de todo lo que te llevaste. La lluvia cae casi de una forma torrencial hoy. Me trae bastante melancolía y sobre todo dolor, todo eso, le da paso a mis lágrimas para poder seguir vaciando todo el dolor que dejaste, todo el que nos quedó y causo. Todas las promesas que se fueron, todos los besos que nos dimos, todas las caricias, las noches riendo, las noches llorando, todo ese rejunte de sentimientos que hoy me carcomen el alma de no entender si me amaste o me odiaste y no lo sabías. Me quedé con todas las palabras que quise decirte, deseando que ojalá de todas las veces que te rogué que por favor no me hieras, quizá no lo hubieras hecho. después de vos todo fue insuficiencia, vicios y dolor del más punzante. dolores de esos que jamás te abandonan, que están ahí cada noche y te hacen dudar de todo lo que conllevan con vos mismo. hoy por hoy soy una nueva mujer. Pero mentiría de tal manera si dijera que a pesar de todo el dolor que me dejaste en algún momento no aparece a hacerme dudar de todo. Que no me inunda el pecho y los ojos de lágrimas y millones de preguntas de porque no fui lo suficiente para vos. ¿Qué hice mal? ¿Cuántas lágrimas tendría que haber seguido derramando para que me hubieras notado?
Si tanto me amaste, como esas tantas veces que solías decime. No importa cuántas palabras escriba, jamás va a ser entendido el dolor que me dejó tener que marcharme de vos. Jamás será entendido que quizá nunca vaya a amar de la manera en que lo hice con vos. Y aunque nunca más voy a poder decírtelo, aunque me hayas arrancado el corazón, juntó con todo el dolor y los errores causados, el corazón es el que elige lo que quiere; el, a veces con tanto dolor no quiere borrarte. Nunca elegimos de quien se enamora el corazón. Y cuanto podemos y soportamos por él. A qué grado podemos llegar para luchar por ello y yo lo sé, con creces lo sé. Aunque me puse primero a mí. Ojalá algún dia en alguien más o la vida misma, te puedan demostrar todo el amor que te tuve. Todo lo que te ame. Todo lo que mi corazón sabe que te ama, aunque el destino nos haya llevado a lugares separados. Mataste una parte de mí y, aun así, te deseo lo mejor del universo. Yo estoy intentando ser una buena mujer, que aprende de todo. Creo que, no hay dolor tan grande, más que el querer salir corriendo en ocasiones a buscarte, es que todavía me acuerdo, nuestros besos, esos que me dejaban sin aliento, el escuchar una y otra vez nuestra canción sin descanso, nunca supiste que me enamore de vos y te ame antes de habértelo dicho.  Y un que, aun llore desconsoladamente bajo la lluvia bajo la ducha, cuando escucho las canciones que me llevan a vos, todas nuestras canciones y a todos esos momentos que nos hicieron trizas, a todos esos momentos llenos de pasión, llenos de amor, de dolor.  Todavía, aunque me duela asumirlo te busco en las calles, pero no te encuentro. estas en todos los vidrios empañados después o antes e incluso cuando llueve. Los días a veces se tornan largos y aunque hay días en los que puedo con todo eso, hay días en los que solo necesito llorar alrededor de mis rodillas mientras dejo que el nudo y el dolor que guardo le dan paso a todas las lágrimas porque no puedo sentirte nuevamente, y si, fue por mi bien, fue por mí, de las decisiones más dolorosas lo fue el tener que marcharme, quizá jamás en tu vida sepas o entiendas o siquiera creas el dolor que sentí al salir de vos y marcharme para siempre aunque mi alma deseaba quedarse allí, en tu pecho, donde me sentí segura, donde por primera vez, pude ser yo. Él, es tantas veces incomprendido, tantas veces estúpido y quizá lo que más nos daña, aterra, lastima y todo lo que nos conlleva ese acto que nos rompe íntegros y nos hace renacer, nos enseña y lastimas tanto que es incomprensible. te amo, cada dia, aunque nunca más lo vas a escuchar, aunque nunca más te lo vaya a decir, te amo, se quedaron todos los te amo guardados para siempre, todo lo que pudo haber sido, creo que haberme sentido nada ante tus ojos, creo que el esfuerzo y las lágrimas diarias para que me vieras y sentirme la única, aunque no fue así,  no fui lo suficientemente buena para vos, y eso me destruye. Y aunque quizá cuando me marche lo puse en duda, ojala algún día despiertes y entiendas cuanto te ame y cuanto te voy a amar para siempre.

martes, 21 de abril de 2020

Humillarme.


Me han humillado infinidades de veces a lo largo de mi vida, me han humillado de las formas más denigrantes, supe cómo afrontarlo, va lo guarde, me dispuse a ir por mi vida en modo piloto automático, sin importar que pasara, lo que me doliera, yo tenía que seguir y siempre, siempre me eh sentido de ese modo, la vida me llevo a tener que lidiar tanto con dicha humillación, con sentirme menos, con 1000 mil cosas que me hicieron sentir insignificante e insuficiente; que muchas mas no tuve la capacidad de comprensión y algunas partes de mi murieron en el camino. La última vez que le hable a la vida, a dios, al universo a lo que sea que exista que nos escuche o a mí, yo me escucho aun que muchas veces es doloroso, me dije a mi misma que todo el dolor que la vida me llevo a sentir no valía la pena. Que donde estaba hoy no valía la pena y eso fue egoísta conmigo misma por todo lo que luche para estar donde estoy hoy, me lo gane y lo merezco. Aprendí a consolarme a mí misma y en ocasiones ver que todo es maravilloso más allá del caos, más allá de lo que mi cabeza y cuerpo saben y sufrieron conmigo. Eh sido humillada miles de veces injustamente, siempre me sentí nada y nunca me defendí porque tenía miedo, porque todas esas humillaciones me hicieron sentir diminuta y que cualquier persona podía venir y herirme como sea, yo no iba a poder defenderme. Me llevo a tener tanto peso que me dolía la garganta, ese dolor que se vuelve agónico, que lo tenemos atravesado en la garganta y hay miles de veces que no sirve llorar, la mente esta machacada de escuchar que no soy nada, que soy esto, que soy lo otro, pensé 10 mil veces que me había ganado la libertad de una conciencia tranquila, pero porque todas esas humillaciones no se van, ni me dejan. Reiteró que me hacen sentir insignificante y después, me paro adelante de todos los espejos pero no puedo mirarme a los ojos a mí misma, porque me doy vergüenza y porque me siento sucia, porque no se si la libertad me saca una parte del dolor de las 10 mil veces que me las prohibieron a golpes, pero no entiendo, esto no me ayuda, todavía me duele, las cosas que mi cuerpo ah pasado para tener que aguantar estas agónicas humillaciones constantes. Me pregunto si algo sirve, pero no, estoy en una búsqueda que me cansa, porque no se para donde correr, en algún momento eso, siempre me alcanza y entonces cuando vuelvo a mirarme al espejo no puedo omitir palabras y lloro, lloro a veces de orgullo, pero este orgullo no tendría que doler tanto. Porque se supone que al fin soy libre, pero… ¿de qué? Todavía no estoy a salvo, todavía tengo miedo, todavía tengo este nudo en la garganta porque todo es incertidumbre. Y escribo porque mi corazón no encuentra palabras para vaciar el dolor y llueven, llueven constantemente en mi palabrera; por que al menos de alguna manera tengo que convencerme y hablarme a mi misma que voy a chocar contra 100 paredes más, y de alguna manera de a poco tengo que ir supurando el dolor antes que me reviente. Soy fuerte (mentira, ya no sé cómo aguantar) creo que la resignación y la neutralidad son mis peores enemigas, a veces el dolor es tanto, que me siento inerte y vacía, y sigo buscando encontrarme, sigo peleando contra todo eso que me robo de mil maneras la tan sobrevalorada humillación que no, no es solo palabras, son golpes, abusos, denigraciones de las peores categorías y somos muchas, somos miles las que ya no aguantamos más y nos tenemos que callar, y nos callamos y a veces nos resignamos, porque al igual que yo, no podemos más. Porque nunca se si estoy mejorando o si cada vez me estoy hundiendo más porque ya no sé qué hacer, todo está mal visto y yo estoy harta hasta incluso de mí, porque mi mente es la peor, y las voces de afuera son lo peor. Me marcan cada error, como si no me torturara a mí misma cada dia con dichos errores más todo lo que cargo. Porque sigo sin sentirme bien, sigo sin sentirme merecedora, sigo sintiéndome insignificante como todas las veces que me lo traen a colación en la cabeza, y me la taladran como si supieran al menos ¼ de mi vida o cicatrices o que carajos hay en mi cabeza. Porque nadie sabe de mis esfuerzos diarios a pesar de, y sigo peleando contra mí misma, creyendo que allá afuera hay cosas buenas, como por las cuales lucho y por las que eh luchado a lo largo de mi vida sin importar las adversidades. Y sigo caminando aunque la noche es fría, y solo quiero respirar pero la mente me invade, constantemente y me hace cuestionarme quien soy, y que estoy haciendo, y que estoy haciendo con todo lo que no sé cómo aguantar; porque estoy dejando que constantemente todo me gane, y comienzo a correr porque quiero escaparme, pero no puedo de mí, ni de mis recuerdos, ni de todo lo que fue tan injusto y tuve que aguantar, porque así es la vida, y no importa cuantas veces yo le cuestione los por qué y no me los conteste, no importa cuánto me enoje, ni cuantas me reproche de que la vida no es justa, de que nadie es justo. Estoy sangrando, pero allá afuera hay más como yo, y entonces por momentos algunas cosas cobran sentido y por más que me duelan las agradezco. Porque me fui haciendo más sabia, más humana, con todo lo que la vida en sus formas más trágicas me enseño, y entonces me sonreí y deje de correr, porque no hay nada que espere más que abrazarme y decirme que gane y que estoy orgullosa de mi porque sin importar cuanto sangre, pude, puedo y vamos a poder.