domingo, 26 de mayo de 2019

"Yo no involucro sentimientos"

Suelo escuchar tantas veces a gente de mi entorno decir que no se tienen que enamorar, que no tienen que demostrar, que el que se enamora primero es el que pierde, que todo debe ser de una noche, involucrar sentimientos no es lo suyo. Los sin fin de excusas, para no tener que desnudar el alma y sentirnos expuestos a todo lo que las redes sociales si pueden esconder; el problema es que no quiero estar de ese lado, del lado de no ser yo, de fingir que soy una maquina sin emociones y no, no soy eso, no quiero esconder, no quiero normalizar el irse a llorar por sentir que quiero a alguien y no puedo decirlo porque esa persona está en el mismo papel de que los sentimientos son malos, del generalísimo, de jugar con los sentimientos de las personas, de jugar a ver quién puede herir más, de quien puede engañar más, quien tiene el control y todo lo que no tiene nada que ver con el amor. Perdón sociedad, voy a tener que fallarte porque yo si quiero sentir, si quiero enamorarme y si quiero sentir amor hasta dentro de los huesos, si quiero desnudar el alma y que me amen inconmensurablemente. Si quiero hablar sobre lo que me daña y sobre quien soy. No quiero normalizar nada que tenga que ver con estereotipos o banalidades. No voy a normalizar el amar como algo casi catastrófico, que es prohibición, ni todas las malas características que anexan con tal de no asumir que una mala experiencia, como lo que es, no más que eso; el amor nunca va tener la culpa de las personas que no saben amar y muchas veces hacen mucho daño. No quiero mentirme a mí misma cada día para ser aceptada, aunque muchas veces eso implique asustar a personas; aun escucho culpar al amor; las mismas personas que se llaman a sí mismas carentes de emociones. No conocen ni saben nada de reales sentimientos por estar fingiendo a jugar a no tenerlos. que el amor no existe, que no es lo suyo; excusas, más excusas, siempre excusas.
¿Cuánta lógica no?
El amor nunca falla, las personas con mucha frecuencia lo hacen. Pero de algo si estoy segura, es que no quiero caminar por la vida intentando comprimir quien soy y todo lo que hay dentro de mí, por miedo a no encajar en todo lo que este impuesto hoy. Ni tampoco quiero aparentar ser una persona carente de emociones, no quiero jugar al juego de que no siento nada, porque todos sabemos dentro nuestro, todo lo que hay, querer mentirnos hasta ver si podemos creernos que estamos vacíos para no sentir nada, es otra cuestión, al final de la noche, todos estamos solos. Los sin fin de excusas para no exponernos a que nos hieran un poco más de lo que ya estamos heridos. Permitámonos fallar y dejar de imponer o normalizar banalidades que no nos retribuyen nada bueno y hacen que al final de la noche estemos vacíos o rodeados de gente que no nos conoce internamente ni un poco. Dejemos de normalizar hacernos cada vez más vacíos de lo que ya estamos. No somos perfectos, no podemos controlar nuestras emociones ni mucho menos sentir culpa por tenerlos o sentirlos, que solo podemos aprender a gestionarnos emocionalmente, para no hacer que más personas se sientan de esta manera tan inseguras por nuestras inseguridades, no, no es culpa del amor, ni de nada a lo que con consecuencia culpamos, ninguna de nuestras excusas, nada de eso tiene la culpa de no querer enfrentar nuevamente nuestros miedos y querer seguir metiéndonos dentro de más corazas para que no, nos vuelvan a lastimar. No somos personas con emociones inexistentes, que nada eso lleve a seguir sumando inseguridad en más personas, seguir imponiendo que eso es lo correcto, cuando no lo es. Normalicen amar mucho, respetar mucho; dejemos de jugar a que mientras menos sentimientos haya, siempre va a ser mejor, por que eso, es vació y somos humanos biológicamente emocionales. 

jueves, 23 de mayo de 2019

Valer

Y entonces allí me encontraba, acostada, observando la tv.
Realmente me sentía mal, y en ese momento solo necesitaba un buen reconfortante, estaba decididamente en transformar mi pensamiento… – ¿Por qué creó de mi ser tan insegura e insignificante? – pensé
Había pasado mi último tiempo esforzándome por alguien que no era yo, otra vez sentía el dolor de tener tanto miedo, Estaba nuevamente asustada, Tengo miedo de hablar de mis metas, de lo que amo con mi corazón, de hablar abiertamente de mis emociones, me sentía necia, me sentía sola, muy sola… ¿Por qué pensé en limitarme? ¿Por qué dejar que todo me sobrecargue sobre la espalda? ¿Por qué no creer en mí?
¿Por qué dejaba que un mal comentario arruinara mis expectativas sobre mí misma?
Mi futuro es incierto, pero si de algo estoy segura es que no dejaría que los malos comentarios me arruinaran toda la vida, ¿quién más que yo lo escribiría? ¿dejaría que todo lo negativo me arruinara? Tenía que dejar de darle atención a lo que no valía la pena guardar en mi corazón, mi vida había pasado en un abrir y cerrar de ojos, no quería seguir desperdiciando mis días en sentimientos que no debían estar dentro mío… Entonces comencé a sonreír a tomar planes para mí, a escribir mi nuevo comienzo y mi próximo futuro, marcar la diferencia, ser diferente… Es inevitable, sentí miedo toda mi vida… Me escondí tantos años, cree en mí una pared, una especie de caparazón para que nadie entrara, sin dejar que nadie conociera que estaba tan lastimada, al mismo tiempo tan desesperada de que alguien escuchara mis gritos, que me sostuviera para levantarme y continuar…
Con el tiempo y con tantas lágrimas, aprendí, que lo primero, aunque cueste y duela entender, es aprender a sanarnos nosotros mismos, perdonarnos por todo lo sucedido. Aun así, todos hemos tenido tantos procesos por los cuales superar, sentirnos solos y corremos buscando algo o alguien que nos salve, ¡no!, dicha situación logra que entremos en cualquier lado, con cualquier persona, creyendo, que ahí está nuestra salida, escape o salvación: Para amar y que nos amen para al fin encontrar protección y amor del sano; Aprender, que primero necesitamos amarnos a nosotros mismos, secar nuestras lágrimas, ¡mirarnos al espejo y sonreír! Saber que el miedo que sentimos fue nuestra falta de valor. De entender que si llegamos hasta donde estamos, fue, porque tuvimos la fuerza de seguir, de levantarnos y continuar. Aun así, pareciera que creemos no poder, que esta vez es nuestro punto final; La verdad, aunque en ocasiones no vemos motivos, salir a buscarlos, tener la fe y la esperanza de que se puede, de que con valor lo podemos…
De comenzar a soltar todo eso que nos hace tanto daño; dejar de buscar e intentar que todos entiendan y comprendan nuestro dolor y las situaciones con las que luchamos, porque es doloroso cuando no entienden y te dan la espalda; Toma el valor de superarte y sanarte vos mismo, no hay mayor hermosura que amarte a vos mismo, de tener ese amor propio, de darte cuenta la fuerza de voluntad propia de salir de ese lugar que nos encerró por tantos años …Somos capaces de sonreír y a pesar de la tormenta de saber que siempre en algún momento despeja… ¡Que somos únicos, que no somos eso por lo que nos juzgan! eso que nos sometieron tantos años, por lo que nos minimizaron tanto tiempo, ya nadie puede ni tiene el poder de juzgarnos, no somos menos que nadie, ni mucho menos motivos para despreciarnos a nosotros mismos… ¡Que nadie nos haga sentir que no somos o fuimos lo suficientes! porque valemos más que nada!

miércoles, 22 de mayo de 2019

provocando cambios

Suelo escuchar demasiado a diario a las personas, suelo prestarle atención a cada una de sus palabras. Suelo oír tan a menudo que están en busca de un amor de película o de una vida llena de aventuras y felicidad. Son las mismas personas que no quieren arriesgarse a decirles que si a dicho amor por miedo a ser heridos, a una alguien que los quiere; solo porque tienen miedo a ser un poco más heridos. Son las mismas personas que corren lo más lejos posible de las cosas que los tenga que sacar de su zona de confort. Déjenme decirles que estamos hechos a bases de dolor y sobre todo experiencias, que el miedo va a ganarte, mientras vos dejes, que el gane.
Salí, salí corriendo a buscar el amor que tanto deseas, sin miedo, tranquilos, fallamos tantas veces en el dicho amor que los números infinitos quedarían cortos, somos humanos, fallar no es malo, es una enseñanza, que muchas veces ignoramos. Es mentira que el tren solo pasa una sola vez en la vida, es mentira que si no nos arriesgamos esa va a ser nuestra última oportunidad. Cada día tenemos miles de oportunidades, de generar el cambio que nosotros realmente deseamos.
Ahora mi pregunta para vos es: ¿Hasta cuando vas a dejar que el miedo te gane?
Deje que muchas oportunidades pasarán en mi vida por miedo, hasta que deje de tenerle miedo a la vida y sobre todo a las heridas, ellas en algún momento cicatrizan y me enseñan un poco más. Los fracasos no son malos, pero nuestros miedos si lo son, dejar que ellos nos ganen, es aún peor, porque siempre van a lograr que jamás lleguemos a donde realmente deseamos.
Viví, suena demasiado crudo, pero lo único cierto es que al final del camino, lo más probable es que vamos a morir, en algún momento; y lo más triste, es que, ni siquiera sabemos si va a pasar de acá a un momento, o de acá a unos años.
Pero de algo estoy segura, no quiero irme sabiendo que dejé que me ganara el miedo y salí a provocar los cambios que deseaba para mi vida, a buscar el amor que tanto soñaba, la felicidad que tanto quería, el sueño que creo imposible, pero eso, es el miedo, que me hace creer que es imposible y que voy a fracasar. Lo que él no sabe es que mis ganas de salir corriendo a la vida es más grande que cualquier dolor o fracaso que se me pueda llegar a presentar.
Salí corriendo en busca de todo lo que creo merecer, dejando el miedo más que enterrado y algo ansiosa por los próximos fracasos que me llenan de experiencia y sobre todo de un poco más de inteligencia. Pero lo que más amo de ello, es que me voy a hacer feliz, inmensamente feliz sin importar que. Nadie más que yo, tiene el volante de mi vida. Nadie mas que vos, tiene el volante de tu vida.